Signos Edificantes (Arquitectura de Signos)

signos edificantes


“Oh escritor, con qué letras escribirás con tanta perfección
la íntegra representación, como lo hace aquí el diseño”
Hoja 265, Códice Atlántico

Leonardo da Vinci (1489)

Cuando pensamos en la tradición oral como la forma que durante miles de años, incluyendo la actualidad, ha sido utilizado por la humanidad para la conservación y transmisión del conocimiento tendemos a perder de vista la complejidad de su conformación, ¿a qué nos referiremos con tradición oral? ¿a las palabras que escuchamos ? ¿a las imágenes mentales que adquieren formas visuales en nuestro cerebro? ¿a ese cúmulo de sensaciones corporales que desencadena un relato? ¿a los aromas y sabores que sin estar ahí, se evocan? ¿a los movimientos de las manos maternas señalándonos hacia algún lugar, o reproduciendo en el espacio el movimiento del mar, la forma de un ave o el color de una dulce fruta?

Tradición oral no es solo las palabras que describen y dan cualidades a las historias, la tradición oral está llena de otros lenguajes no solamente verbales. La entonación, el énfasis, el volumen de la voz con la que son contadas, los gestos de la cara, los movimientos corporales, la luz de la habitación, el sillón desde donde se proyecta la voz, la hora del día, quién es el o la que cuenta la historia, quien escucha, para qué se cuenta, para qué se escucha…

La tradición oral se conforma también de los consejos paternos, las vivencias en fraternidad, las revelaciones de la amistad, la coexistencia y los pactos de amor eterno.

Por tradición oral aprendimos a leer y escribir, aprendimos a imaginar y a hacer de esas imágenes realidades tangibles representadas por signos verbales.

Al aprender a leer y escribir, a través de las virtudes de la tradición oral y la inteligencia visual, nos apropiamos de los dones de la lectura y de la escritura: registrar, describir, guiar, nombrar, relacionar y compartir.

La memoria, la nuestra, podrá dialogar con otras memorias, en otros tiempos, en otros lugares, con otros seres, con otras circunstancias, otras realidades, y también, por qué no, con nosotros mismos.
Será leer y escribir un medio, será un instrumento de conocimiento, de autoconocimiento, de proyección, de integración, de convivencia, de existencia.

Para lograrlo la humanidad ha recorrido un camino muy largo. Tal vez primero se valió de las articulaciones de sus manos y de todo su cuerpo para, con diversas posiciones y movimientos en el viento, generar signos, indicaciones.
También unía fibras vegetales para resguardarse del frío y para prever y recordar. Estos nudos se convirtieron en tejidos y en textos, tejidos que fueron su alivio al proveerle abrigo y textos que atesoraron sus memorias y expandieron y eternizaron sus existencias.

Asimismo descubrió que al marcar sus propio cuerpo con motivos, colores y texturas podía vestirse de pensamientos para dialogar con lo sagrado y en los muros de las cuevas muchas manos estampó para conformar siluetas de animales, cursos de ríos, senderos y lugares de recolección y narrar los prodigios de la vida.

Posiblemente así fue la prehistoria de la lectura y de la escritura. Mucho antes de la palabra, antes de la letra, la humanidad creó sus formas de relacionarse, de comunicarse, sus sistemas y lenguajes, que aún ahora representan seductores misterios que ávidamente queremos desentrañar

Las distintas escrituras han requerido de varios instrumentos como cuñas, navajas, tizas, pinceles, cañas, plumillas, puntas, relieves,moldes, mascarillas, selllitaron los juegos de los rasgos gruesos y delgados combinando las líneas curvas con las rectas en los alfabetos romanos, la elegancia de las letras árabes y unciales caracterizada por el desplazamiento ágil de las plumillas.os. Estos son los que han determinado la fisonomía de los signos, como las cuñas que dan el nombre a la escritura cuneiforme, los “estilos” o puntas.

Cada uno de estos instrumentos requería de una especial destreza manual que hiciera posible el dominio de los trazos. Por eso, escribir (registrar con signos) era un oficio que se aprendía y se dominaba mediante la disciplina, y que gozaba de reconocimiento social, como son los casos de los escribas, los evangelistas, los amanuenses, los tlacuilos, los pintores, los tipógrafos.

En la actualidad, la electrónica y la informática han hecho posibles la creación de interfaces que multiplican las alternativas formales y conceptuales para la tipografía. Nos queda mucho por explorar y conocer, tenemos el reto de generar con estos instrumentos nuevas formas de construcción que emerjan de su naturaleza.

En esta exposición se experimenta la Proyectación y Construcción (arquitectura) de Signos verbal-visuales teniendo en cuenta criterios matemáticos de los cuales se infieren vectores y coordenadas para modular y programar sintácticamente la Arquitectura de los Signos, y así continuar con la tradición cultivada por Lucca Paccioli, Piero de la Francesca, Leonardo da Vinci y Alberto Durero.


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